Ecuador dispone de un sistema de transporte más eficiente que la mayoría de países andinos. Además, debido a su reducido tamaño, e> posible ir de un sitio a otro de manera rápida y fácil. El autobús es el medio más utilizado; se puede tomar uno en Tulcán, en la frontera con Colombia, hasta Huaquillas, en la peruana, y llegar en sólo 18 horas. Tanto los aviones como los barcos son bastante requeridos, sobre todo en El Oriente y las islas Galápagos; en cambio, el tren no es tan popular.
Cualquiera que sea el transporte utilizado, hay que llevar siempre la documentación; ésta no debe dejarse en el hotel, por seguridad, o junto con el equipaje. Es posible que, viajando en autobús, se pasen controles policiales a la entrada de algunas ciudades y, aunque no es frecuente que pidan el pasaporte a los pasajeros, es buena idea tenerlo a mano. Los controles son más frecuentes en El Oriente.
EN AVIÓN
Incluso los turistas con un presupuesto muy «justado deberían utilizar los vuelos internos; son relativamente baratos, excepto los de las islas Galápagos. En algunos se ofrecen tarifas diferenciadas para extranjeros y ecuatorianos. Los que tienen su origen o destino en Macas (Morona-Santiago), Lago Agrio (Sucumbíos) y Coca (Orellana) cues-an 53 dólares, ida o vuelta a Quito, para fosteros; aproximadamente la mitad para los locales. Los que van a Galápagos valen 335 dólares ida y regreso desde Guayaquil o Quito, lo que representa alrededor del doble de lo que abonan los nacionales y atro veces más que los isleños. El trayec aéreo entre Quito y Guayaquil cuesta iros 50 dólares si el billete se compra en Ec iador a TAME. A pesar del gasto extra . turistas no reciben mejor trato a bordo aje los demás. Otros destinos tienen una ta Ti. Mea, aunque esto cambiará pronto. La mayoría de vuelos tiene como destino "ocedencia Quito o Guayaquil. La com-pañía aérea más importante es TAME, que realiza servicios a casi todos los aeropuertos del país. SAN-Saeta era su principal competidor, pero ha cesado de manera indefinida su actividad. Otras aerolíneas más pequeñas son Aerogal, la cual enlaza la capital y Coca, y Austro Aéreo, que cubre los trayectos de Cuenca a Guayaquil y a Macas (con posibilidades de expansión en un futuro próximo).
Algunas empresas pequeñas se encargan de travesías cortas a lo largo de la costa, en aeronaves ligeras que sólo transportan entre cinco y nueve personas. Desde El Oriente se pueden organizar viajes chárter. Los militares también venden pasajes; completan las plazas en los aviones que van a las misiones y las plantas petrolíferas; sin embargo, esta práctica empieza a remitir.
En la actualidad, con la mejora de los servicios aéreos, resulta mejor pagar un poco más por un billete en una línea regular que esperar varios días para poder viajar con alguien más.
TAME cubre los trayectos desde Quito hasta las ciudades más importantes del país, excepto a Coca, que utiliza los servicios de Aerogal. La línea Guayaquil-Salinas no funciona todo el año. A menudo, las compañías cancelan algunos vuelos porque el aparato necesita mantenimiento o porque no hay pasajeros suficientes para cubrirlo, aunque esto no ocurre con tanta frecuencia como hace unos años. Para obtener más información sobre cómo llegar a las islas Galápagos desde el continente, ver el capítulo Las islas Galápagos
Los aviones suelen ir con retraso, aunque no mucho. Los que salen a primera hora de la mañana tienen más probabilidades de llegar a su hora, pero a partir del mediodía suele haber un desplazamiento de una media hora sobre el horario previsto. El viajero debe presentarse alrededor de una hora antes para los vuelos de compañías nacionales, ya que la facturación es algo caótica. Lo mejor es llevar una bolsa y una pequeña maleta para evitar tener que facturar. En algunas ciudades importantes se da prioridad a los pasajeros que sólo llevan equipaje de mano.
Si se llega una hora antes de la estipulada para volar entre Quito y Guayaquil es probable que, si hay plazas disponibles, se pueda tomar un vuelo anterior.
En los trayectos nacionales no se acostumbra a numerar los asientos; quien llega primero, escoge el sitio. No existen secciones separadas para fumadores y no fumadores. En ciertos viajes se puede admirar paisajes extraordinarios de los picos nevados de los Andes; vale la pena elegir ventanilla, incluso con mal tiempo, puesto que los aparatos suelen ascender por encima de las nubes, lo cual permite tener vistas espectaculares de los volcanes
Si es urgente ir a algún sitio, no hay que desesperarse si no se puede conseguir un billete. El viajero debe dirigirse al aeropuerto a primera hora y apuntarse a una lista de espera; en ocasiones, algunos pasajeros no se presentan. Si se ha efectuado una reserva, es preciso confirmarla, primero con 72 horas de antelación y luego 24 horas antes, así como a la llegada a Ecuador. Si esto no es posible, debe avisarse a la compañía para que lo sepan. Además existe la posibilidad de hacerlo a través del ordenador o por medio de una tercera persona.
Los vuelos nacionales no suelen cobrar tasa de salida, aunque se dice que se implantará una. Los pases aéreos no existen.
EN AUTOBÚS Larga distancia
En la actualidad, Ecuador continúa desarrollando un sistema de estaciones centrales de autobús en cada ciudad, lo que significa que, en caso de tener que hacer transbordo, no es necesario recorrer diferentes sitios hasta dar con el correspondiente enlace. Todos los vehículos llegan y salen del mismo lugar: de la terminal central o terrestre. Pero en algunas localidades, este sistema aún es incompleto.
No hay que quitar ojo al equipaje. Los tirones son frecuentes y abundan los artistas de la cuchilla. Los paquetes deben estar siempre donde el viajero pueda verlos y éste debe permanecer siempre alerta. Los ladrones buscan blancos fáciles y no se la jugarán si ven que el turista está pendiente de sus pertenencias.
En los mapas de las ciudades de esta guía -e pueden localizar las terminales terrestres.El texto que los acompaña menciona los destinos más importantes de que disponen, el coste del billete y la duración aproximada del viaje, así como la frecuencia de paso. No se proporcionan los horarios exactos, puesto que cambian a menudo y sería una manera de convertir esta obra en obsoleta antes de su publicación. Si un autobús se llena, puede que salga en la hora anunciada y si está casi vacío dará vueltas durante media hora de la terminal a la plaza central con el copiloto gritando desde la puerta para atraer a más pasajeros. No es muy probable que esto ocurra en las ciudades principales, aunque es bastante común en las más pequeñas.
Se utilizan básicamente dos tipos de vehículos. Las busetas, con capacidad para 22 personas, son rápidas y eficientes; los asientos suelen estar bastante juntos y, por lo general, no se permiten viajeros de pie. Los más grandes, llamados autobuses o buses grandes, son más espaciosos, pero en algunos se permiten pasajeros de pie, por lo que suelen ir abarrotados. Son más lentos porque continuamente hacen paradas para que se apeen o suban personas. Cada vez son más los autobuses que llevan instalado un vídeo; si el paisaje no es suficiente para entretener al usuario, éste puede disfrutar viendo una película.
Algunos autobuses son más caros que otros porque ofrecen un servicio bastante más rápido o porque disponen de un lavabo a bordo.
Si se tiene poco equipaje, lo mejor es llevarlo encima. Si es demasiado voluminoso para que quepa debajo del asiento, deberá colocarse encima del autobús o en el compartimento destinado a tal efecto. Cuando se coloca en el techo, en ocasiones va cubierto por un toldo, pero no siempre; lo mejor es envolver los bultos con bolsas de plástico las de la basura son buenas para protegerlos en caso de lluvia. A veces, el compartimento para paquetes está muy sucio y es posible que estos se manchen de grasa o barro. Es recomendable meterlos en un saco grande, como los de patatas, que se pueden comprar por unos centavos en tiendas y mercados. Se cuentan historias de ladrones de maletas, pero no es muy frecuente, aunque hay que minimizar el riesgo asegurando bien las pertenencias y comprobando de vez en cuando que siguen donde se han dejado.
En las paradas de las rutas principales hay vendedores de frutas, bollitos, helados o bebidas, así que el viajero no se morirá de hambre. Los buses de largo recorrido se detienen durante 20 minutos a la hora de comer. Los platos que se pueden encontrar en los restaurantes de las terminales son poco variados; el turista delicado se debería llevar su propia comida.
En las rutas secundarias se permite que, cuando el autobús está completo, algunos pasajeros viajen en el techo. Puede ser divertido: ¡hermosas vistas, aunque con una comodidad mínima!
Reservas.
Viajar por Ecuador en autobús es fácil; aquí ofrecemos algunos consejos para hacerlo más agradable. El día anterior a la partida se pueden comprar los billetes en la terminal. Eso significa que se puede elegir la hora de salida e incluso el número de butaca. Si la persona es de gran estatura evitará apretujarse en los diminutos asientos traseros. Los delanteros son mejores: más espacio para las piernas, mejores vistas y, en definitiva, un viaje más placentero.
Algunas personas prefieren sentarse en la segunda fila, para evitar ser molestados cuando otros usuarios suben o bajan. En caso de accidente grave, la primera fila suele ser la más perjudicada (aunque es probable que no lo sea tanto como cuentan). El viajero debería intentar evitar las butacas que quedan sobre las ruedas: suele ser la tercera fila empezando a contar por delante y la tercera por detrás en las busetas, y la cuarta o quinta en los autobuses más grandes. El pasajero puede preguntarlo cuando adquiera el billete. La suspensión trasera suele estar en peores condiciones que la delantera; si es posible, evitar los asientos de atrás.
Algunas compañías no venden billetes por adelantado. Acostumbran a ser las que disponen de salidas frecuentes (dos cada hora, o más). El viajero debe tomar el primer autobús que salga hacia su destino. Si los asientos de éste no son cómodos, puede decidir perderlo y ser el primero en el siguiente, siempre y cuando no le importe salir algo más tarde. Si el desplazamiento se realiza durante un fin de semana largo o una fiesta especial, las compañías suelen reservar los billetes con varios días de antelación, así que el turista debe hacer lo mismo siempre que pueda. La tarifa para los billetes que se compran en las terminales es fija. En las estaciones más grandes puede encontrarse un puesto de información para viajeros. Allí es posible conocer todas las rutas disponibles que parten de las principales localidades.
Si el viajero sólo desea realizar parte del trayecto, o se sube en una pequeña ciudad a medio camino, el conductor le cobrará sólo la parte correspondiente. El 90% de las veces el precio es justo; alguna vez intentan cobrar al visitante más de lo debido.
Cuando lo que interesa es tomar el primer vehículo disponible, sólo hay que dirigirse a la terminal: el copiloto estará dando voces para atraer más pasajeros. Con frecuencia, en los recorridos más comunes, el viajero parte sólo unos minutos después de su llegada a la estación. Antes de subir a bordo debe asegurarse de que ese vehículo va a donde él quiere ir.
En ocasiones, el conductor afirma que se dirige a una localidad y luego sólo llega hasta medio camino y hay que realizar un transbordo. Si el cliente quiere un autobús directo debe buscarlo con anterioridad. Además, ha de asegurarse de que sale de manera inmediata y no después de dos o más horas.
Camiones
En algunas zonas remotas, estos vehículos realizan la función de autobuses. En ocasiones son camiones remolque con techo de lata, abiertos por los lados, y con incómodos asientos hechos de tablones de madera; se llaman rancheras y se pueden ver en la zona costera y en El Oriente.
En los lugares más recónditos de las tierras altas también hay camiones o camionetas que transportan pasajeros. Si las condiciones climáticas lo permiten, se obtienen fabulosas vistas y se puede sentir el aire fresco (llevar ropa de abrigo). Si el tiempo es malo, hay que agacharse y ocultarse bajo una lona con el resto de viajeros. En verdad, no es el colmo del lujo, pero puede que sea la única manera de llegar a algunas zonas rurales aisladas y, si se obvian las pequeñas molestias, es posible que estos recorridos sean los más interesantes le Ecuador.El conductor es quien suele determinar cuánto debe pagarse por estos trayectos; habitualmente son precios normales, variables según la distancia. El viajero puede preguntar a otros pasajeros para saber cuánto han pagado ellos. En la práctica, estos camiones cumplen la misma función que los autobuses y cobran precios similares.
Transporte local
En las ciudades ecuatorianas no hay metro ni tranvías. El transporte local se efectúa en autobús. Los autobusess son lentos y transitan llenos; en contrapartida, son muy baratos. En casi todas las ciudades se puede hacer un recorrido completo por unos 10 centavos. A menudo llegan hasta pueblos cercanos y utilizarlos es una buena manera de echar un vistazo a los alrededores. Si se entabla conversación con el conductor, puede que éste le haga de guía, señalándole los lugares de interés por los que se pasa.
Cuando se quiera descender, hay que gritar "¡Baja!". Si se dirige al conductor y le pide que pare, éste pensará que quiere actuar como su copiloto y le ignorará. Otra manera de solicitar la parada es gritando "¡Esquina!"; así se detendrá en la próxima.
EN TREN
Las inundaciones y deslizamientos de tierra provocados por el fenómeno El Niño en 1982 y 1983 dañaron gravemente la red ferroviaria ecuatoriana. Algunos tramos no restablecieron su servicio hasta la década de 1990, incluido el descenso desde Alausí a lo largo de La Nariz del Diablo, un espectacular recorrido que se hizo famoso gracias a una serie de televisión británica que recopilaba los trayectos de tren más espectaculares del mundo.
En la actualidad, un tren sale de Riobam-ba, recorre La Nariz del Diablo y sube a Alausí tres veces por semana. Cada siete días hay uno que enlaza Quito con Riobam-ba y otro que efectúa una excursión desde la capital hasta el Área de Recreación El Boliche, cerca del Cotopaxi. Los pasajeros pueden hacer este viaje en el techo de algunos vagones, lo que lo convierte en una atrae-ción muy especial. En el norte, un autoferro (especie de tranvía) sale de Ibarra y llega hasta medio camino de San Lorenzo.
ENAFER es la compañía estatal que dirige el ferrocarril. No dispone de una central telefónica con la que contactar; para obtener información sobre los horarios de salida o cualquier otra consulta sobre el servicio hay que preguntar en la oficina correspondiente de cada ciudad. Una vez más, las tarifas se aplican diferenciadas: los extranjeros pagan unos 15 dólares por cada uno de los trayectos aquí descritos, independientemente de la longitud del recorrido; los ecuatorianos sólo abonan alrededor de un dólar.
EN COCHE Y MOTOCICLETA Conducción difícil
El sistema de señalización de las carreteras es muy pobre. Puede suceder que se indique muchos kilómetros antes un cruce o desvío y, una "ez allí, que no se encuentre señal alguna. Enormes baches, vías estrechas y conductores que adelantan en las curvas, son parte de la aventura. De todos modos, un vehículo proporciona la libertad de ir a donde se quiera, ¡ siempre y cuando se sea capaz de encontrar el camino!
Debido a las malas condiciones en que se encuentran las carreteras y a los temerarios conductores locales, no es muy recomendable conducir en Ecuador, a no ser que se tenga mucha confianza y experiencia.
Alquiler de vehículos
Alquilar un automóvil en Ecuador resulta más caro que en España. El alquiler barato no existe. Si el precio parece razonable, el viajero debe comprobar los extras por los que ha de pagar -en ocasiones una cantidad por kilómetro recorrido- y contratar un seguro. Además, algunos vehículos no se encuentran en muy buenas condiciones.
Alquilar fuera de Quito, Guayaquil y Cuenca es difícil. Es necesario disponer de una tarjeta de crédito; no se acepta el pago de depósitos en metálico. La edad también cuenta: se debe ser mayor de 25 años (sólo algunas compañías admiten conductores de 21 o 23 años). El carné de conducir suele ser suficiente, si lo acompaña una fotogra-fía. Algunas empresas piden el permiso internacional: quien planee conducir en Ecuador debería solicitarlo antes de salir de casa; este trámite es bastante ágil.
La tarifa más común es de unos 40 dólares por día para un turismo corriente, pero puede llegar hasta 100 por un vehículo todo terreno grande. La mejor opción es el alquiler semanal. Las cantidades -incluyendo seguro, tasas y kilometraje ilimitado- oscilan entre los 300 dólares por un automóvil sencillo de tres puertas hasta los 800 por un to-doterreno deportivo. Merece la pena buscar hasta encontrar el mejor precio; si el alquiler es muy barato, sólo cabe esperar un vehículo mediocre. Tanto Budget como Localiza gozan de buena reputación. Algunas agencias internacionales (Budget, Avis, Hertz) aceptan reservas desde el país de origen.
Por norma general, las agencias de alquiler son honestas, a pesar de que, de vez en cuando, se oye alguna queja. La mejor manera de evitar confusiones y malentendidos es plasmar las condiciones en un papel. Este documento ha de incluir los precios, el kilometraje, cualquier descuento aplicable, tasas o recargos y el lugar y la hora en que debe ser devuelto. El usuario comprobará que no existen desperfectos y, si los hay, que constan en el escrito. Los vehículos de alquiler suelen ser viejos y estar bastante castigados, pero funcionan bastante bien. El viajero debe asegurarse de que dispone de rueda de recambio y de gato para cambiarla y saber dónde están colocados.
Estos automóviles son un objetivo para los ladrones. No deben estacionarse nunca con bolsos u otros objetos de valor a la vista. Lo mejor es dejarlos en un aparcamiento vigilado, sobre todo por la noche. El alquiler de motocicletas está poco extendido. Ecuador es productor de petróleo; esto hace que el precio del combustible sea bajo. Un litro de gasolina cuesta unos 25 centavos.
Adquisición
Santiago, la capital de Chile, es el mejor lugar de toda América Latina para comprar un automóvil o una motocicleta, nuevo o de segunda mano. Todo aquel que prefiera conducir su propio vehículo debería considerar la idea de comprarlo en la capital chilena y continuar desde ahí el viaje.
Embarcar un vehículo
Si se desea embarcar un vehículo (o cualquier otro artículo de gran tamaño), una compañía con representación en todo el mundo y con una oficina en Ecuador es Ecu-Line (www.eculine.be). La filial ecuatoriana (» 04 292 075, 286 743, fax 397 066, 286 743, flde@gu.pro.ec) está en la Avenida Quito 806 y 9 de Octubre, en Guayaquil.
EN TAXI
En Ecuador viajar en taxi resulta muy barato debido al precio de la gasolina y a los bajos salarios de los conductores. Hay una amplia variedad de vehículos, pero todos son de color amarillo. La mayoría lleva una señal luminosa en el techo con la palabra Taxi y otros exhiben un adhesivo en el parabrisas. A menudo pertenecen a cooperativas; el nombre y número de teléfono de éstas suelen estar pintados en las puertas.En el momento de tomar un taxi lo primero es preguntar por la tarifa; si no, la mayoría de las veces pagará más de lo debido. Los taxímetros no suelen ser comunes, excepto en las grandes ciudades, donde son obligatorios. Incluso si dispone de uno, es probable que el conductor no quiera utilizarlo. Este hecho puede ser una ventaja para los usuarios, ya que con el contador apagado, el taxista puede evitar los atascos interminables del centro urbano dando un rodeo, que ahorrará bastante tiempo a ambos y el gasto extra de gasolina es insignificante. Un trayecto largo en Quito o Guayaquil no vale más de tres dólares; uno corto suele costar menos de un dólar. En localidades más pequeñas, el precio oscila entre 50 centavos y dos dólares. Si se toma en los aeropuertos internacionales de Quito o Guayaquil el importe de la carrera puede ser exorbitante. Durante los fines de semana y por la noche, los precios se incrementan entre un 25% y un 50%. En las horas de mayor ajetreo es difícil encontrar uno vacío.
Es posible contratar los servicios de un taxi por horas; medio día puede costar entre 10 y 15 dólares si se regatea un poco. En los desplazamientos largos fuera de la ciudad la tarifa aplicable es aproximadamente de un dólar por cada 10 kilómetros (hay que abonar el viaje de vuelta, incluso cuando el pasajero no regrese en él). Si se alquila entre cuatro personas, cada uno pagará de dos a tres veces el precio de un billete de autobús de ida y vuelta.
El alquiler de un taxi durante varios días es comparable al de un automóvil, con la diferencia de que no hay que conducir; pero se debe pagar la comida y el alojamiento del taxista. Algunas compañías de la capital se han especializado en el alquiler de vehículos todo terreno con conductores experimentados para viajar a zonas remotas.
EN BICICLETA
Hay muchos ciclistas que intentan cruzar todo el continente americano, desde Alaska hasta Argentina, y otros que realizan trayectos más cortos. Muchos de ellos cruzan Ecuador y afirman que la zona costera es muy llana y aburrida, mientras que rodar por los Andes resulta más divertido y gratificante, aunque agotador. Se recomiendan las bicicletas de montaña, ya que las otras no resisten la mala calidad de las carreteras.
El alquiler de bicicletas es una modalidad bastante reciente en el país y éstas se suelen utilizar para paseos cortos (para hallar más información sobre esta modalidad de excursiones, véase "Agencias de viaje" en la sección "Quito" del capítulo Quito y alrededores, en la página 107). Por otro lado, esta actividad no es muy popular entre los lugareños y las máquinas disponibles no están en muy buen estado. Las que se venden en Ecuador suelen ser de una sola marcha, así que los ciclistas empedernidos deberían llevar sus propias bicicletas. En la mayoría de aerolíneas se permite su transporte, siempre y cuando se facture.
Las tiendas de bicicletas escasean en Ecuador y la oferta de recambios acostumbra a ser insuficiente, por lo que el aficiona-do hará bien en proveerse de repuestos de las piezas más importantes.
EN AUTOESTOP
Hacer autoestop nunca es del todo seguro en ningún país del mundo y es mejor no realizarlo. Toda persona que se decide a practicarlo debe entender que asume un riesgo,, pequeño, pero peligroso en potencia. Es preferible hacerlo en parejas e informar siempre a alguien de dónde se quiere ir.
De cualquier manera, en Ecuador no es un medio de transporte muy práctico por tres razones: no abundan los vehículos privados, el transporte público es bastante asequible y los camiones actúan como autobuses en las zonas remotas, por lo que es inútil intentar que un camionero lleve a alguien de manera gratuita. Muchos conductores pueden parar, pero siempre esperan un pago a cambio y desde el primer momento hay que ponerse de acuerdo en el precio. Si el viajero es el único pasajero, puede ser que el dueño del auto lo haya recogido sólo por tener compañía y charlar con un extranjero y es posible que no acepte dinero a cambio.
A PIE
En Ecuador existen múltiples opciones para las excursiones a través de los Andes, aunque los caminos no son tan conocidos como los de Perú. Se han publicado algunas guías excelentes sobre montañismo y escalada, específicas para aquellos que viajan a pie.
Caminar alrededor de las ciudades es bastante seguro, incluso por la noche, si se permanece cerca de las zonas iluminadas. Eso sí, hay que estar siempre alerta por los carteristas, y preguntar antes de aventurarse en un área desconocida.
EN BARCO
El transporte en barco es frecuente en Ecuador y se puede dividir en varios tipos. El más común es la canoa a motor, que hace de taxi o autobús acuático a lo largo de los ríos principales de El Oriente y algunas zonas de la costa. En las islas Galápagos existen embarcaciones a motor y también veleros de tamaño medio, utilizados por pequeños grupos para moverse por el archipiélago.
Sobre Avion
Sobrevolar Ecuador es muy espectacular, ya que se divisan bastante de cerca algunos de los montes y volcanes más altos del continente. En el trayecto de Macas a Quito se sobrevuela el Cotopaxi, el segundo pico más alto del país. En el viaje de Quito a Cuenca se pueden ver: el Cayambe (el tercero), el Antisana (el cuarto), el Cotopaxi (el segundo), el Tungurahua (el décimo, que en la actualidad está en erupción), El Altar (el quinto) y el volcán Sangay (el séptimo). Esta secuencia se puede observar desde el lado izquierdo del avión. En el derecho, los pasajeros verán el lliniza Norte y el lliniza Sur (el octavo y el sexto, respectivamente), seguidos del pico más alto, el Chimborazo y del cercano Carihuairazo (el noveno).
En el trayecto de Quito a Guayaquil, la mejor vista sobre las montañas es la del lado izquierdo; en el de Macas a Quito, la del derecho. En muchos otros vuelos se ven paisajes espectaculares. Un mapa topográfico servirá de mucha ayuda al viajero para decidir cuál de los dos costados es el mejor.